Desfilada samurai: Matsue Musha Gyoretsu

Los cerezos alrededor del castillo de Matsue son una imagen que aparece en la mayor parte de panfletos turísticos de la zona. Las delicadas flores hacen una curiosa yuxtaposición en frente de la imponente estructura negra. Yo pensaba que llegaba bien para verlos en su punto más florido y que conseguía unas buenas fotos… pero en vez de la imagen pintoresca y un festival de primavera, me encontré con un hanafubuki de toda regla, una tormenta de cerezos, cuando la lluvia y viento se llevaban todos los pétalos de los árboles dramáticamente.

Cuando la lluvia se convirtió en granizo, me tuve que esconder en un barco con techo que por casualidad también tenía un kotatsu, una mesa con manta y estufa.

Pero por suerte, mi visita a Matsue no fue en vano, la lluvia paró durante un rato y el festival que quería ver pudo desarrollarse sin muchos problemas durante un par de horas. El festival del que hablo se llama Matsue Myusha Gyoretsu y su evento principal es un desfile de samurais por las calles del pueblo hasta el castillo. Es una representación del momento en que el señor Horie Yoshiharu llegaba a Matsue junto a sus hombres y clan y se instalaban en la nueva ciudad donde gobernaría.

A medio camino, en el más grande de los diversos puentes que cruzan el río, la desfilada hace parada para que los pistoleros puedan hacer una demostración de disparos.

Un yamabushi, peregrino de la religión Shugendo y ascético de las montañas, dicta el momento de salida.

I, después de los disparos, ¡la procesión continúa!

Lo que me gusta más de los festivales en ciudades pequeñas es que son mucho más informales. Los niños suelen participar bastante, puedes hablar con los voluntarios del festival sin problemas y muchas veces participar tu mismo. Si te apuntas unos días antes, también puedes participar en el desfile de Matsue.

Antes de marchar, fui a tomar dango caliente en uno de mis cafés preferidos y me encontré con un rincón de cerezos que la lluvia no había conseguido arrasar del todo!

Al final, un día que empezó gris pero que acabó bien.